viernes, 25 de marzo de 2011

La capilla de la discordia


Hace poco hemos visto el escándalo producido  a raíz de que un grupo de jóvenes se metieran en una capilla católica que es parte de la sede de la Universidad Complutense en Somosaguas, Madrid, y mostraran a los feligreses y amantes de Dios de cintura para arriba el cuerpo que el mismo Dios les dio.

Ya decían los antiguos que la verdad engendra odio, y verdad que es, no hay más que ver las reacciones viscerales de esa España de Fernando e Isabel la Católica que pedía que esas chicas fueran puestas a disposición del Santo Oficio, por atentar contra la fe católica.

Desde que Constantino I “el Grande” (un hombre tan cristiano que mandó asesinar a su mujer y a su hijo) le diera a la entonces recién parida Iglesia Católica privilegios que nunca antes había tenido, se han acostumbrado a mandar y a imponernos a todos los demás sus creencias y sus dogmas, los cuales ni ellos mismos se creen ni aplican. El legítimo acto de las chicas al enseñarle las tetas a los servidores de Dios, ha sido tachado allanamiento de la libertad de conciencia e incluso de delito. La Iglesia Católica siempre le ha tenido un miedo aterrador al cuerpo humano, sobre todo al de la mujer, pues siempre hubo gran competencia entre la adoración a Dios y la adoración a un cuerpazo “ como Dios manda “.  Uno de los motivos que originaron esta intrusión en una capilla levantada en espacio y con dinero público es el exacerbado machismo de la Iglesia, que siempre ha despreciado a las mujeres y las ha puesto en el rincón del templo, San Pablo, apóstol de Dios en la tierra dice así: “A la mujer no le consiento enseñar ni arrogarse autoridad sobre el varón, sino que ha de estarse tranquila en su casa” (I Tim 2,12), cuánto igualitarismo rezuma la palabra del Señor…

La religión católica, al ser una religión contra-natura y propia de un planeta o mundo que nada tiene que ver con este, intenta eliminar todo rastro de la naturaleza, que es la desnudez misma y la presencia de la mujer que siempre se ha identificado con la Magna Mater o Mater Terra. Los jerarcas eclesiásticos, gente de doble rasero ( no puedo decir de doble moral, porque moral no tienen ninguna ), para afuera siempre han exigido castidad tanto al hombre como a la mujer, pero bien sabida ha sido por todo el mundo su devoción pagana a los rituales báquicos ( fiestas y orgías ) de puerta de palacio hacia dentro. Parece que el catolicismo es una religión aparte del cristianismo, ya que en las virulentas reacciones del sector nacionalcatólico hacia estas sensatas e imaginativas chicas poco he visto de aquel “ pon la otra mejilla “ o “ ama a tus enemigos “ o el tan repetido en misa “ perdona nuestras ofensas igual que nosotros perdonamos a quienes nos ofenden “. Nada de eso, al contrario, se han puesto en pie para relanzar una nueva santa cruzada para defender una fe que ellos mismos no profesan. Tras la cruz está el diablo, dijo Cervantes en el Quijote, y también está el diablo en todos aquellos que veneran una cruz. No olvidemos que los mismos cátaros rechazaban adorar la cruz pues les producía repugnancia adorar un instrumento de tortura.

De hecho, el primer símbolo cristiano era un pez, y la cruz no se empezó a usar como símbolo hasta el siglo IV, parece que poco a poco el demonio iba ganando más y más territorio en el cristianismo. Bien a favor estoy de que cualquiera rece a lo que quiera, pero que dejen de creerse que el espacio de todos les pertenece y saquen sus capillas y sus símbolos  y se los lleven a sus casas. Delito no es mostrar los pechos en una Iglesia instalada en una universidad pública, delito es permitir que una religión como la católica ( cuyo libro pilar exige que sean exterminados todos aquellos que no creen en su Dios  ) tenga cabida en lo público. Han sido los católicos quienes desde los primeros siglos de su existencia han invadido templos de otros cultos y los han profanado. Para terminar voy a poner un ejemplo para que se sepa lo respetuosos que han sido ellos con los templos a otros dioses que no han sido el suyo: en el siglo IV, en Dafné ( Antioquía ) , los cristianos invadieron un templo consagrado a Apolo y enterraron allí a uno de sus mártires, un tal Babylas, y para remediar este sacrilegio los paganos exhumaron el cadáver, lo que armó un gran revuelo… Ya podéis ver cómo se las han gastado, y cómo ellos si pueden invadir a los demás pero a ellos ni se te ocurra, pues la suya es la religión verdadera y las demás son puras herejías y falsedades.

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